Para llegar aquí, se entra por caminos de terracería. Un viejo camión que arriba a las 9:00 y a las 18:00 horas, es el único que da servicio a las 29 familias de este poblado que –como la de Carlos– no tienen otro medio de transporte.
Este niño, de nueve años de edad y estudiante de cuarto año de primaria, se levanta diario a las 6:40 horas. Antes de irse a la escuela, lleva a pastar unos 70 borregos de su padre, Efraín Uribe, un hombre que por falta de dinero sólo terminó la primaria, y ahora se dedica a sembrar maíz y frijol, y a cuidar su pequeño ganado.
“Me levanto, agarro mi mochila, abro los corrales y me voy a pastorear. Antes de las 9 de la mañana, mi mamá me lleva el desayuno, tomo un poco de café con leche y galletas Marías, de ahí me voy a la escuela” relata frente a su madre, Josefina Monroy.
Su mejor amigo del Curso Comunitario de Primaria del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), es David, pero sus mejores acompañantes son Cónsul y Whiskey, dos perros que le ayudan a controlar a los borregos.
“Ninguna borrega es mi amiga, las odio porque me hacen enojar, no se puede con ellas, se van por todas partes”, dice el menor, quien sueña con ser médico y dejar algún día esta comunidad. |
Nunca ha ido al cine, ni ha utilizado una computadora. Sus pasatiempos preferidos son: jugar futbol –aunque el balón que tenía ya no sirve–, ver la serie de televisión “Smallville” y estudiar las matemáticas. Lleva 10 en los dos primeros exámenes parciales. Español no le gusta mucho, pero aun así tiene 9, y esa es su más baja calificación.
Diego Tavera, actual instructor de Carlos (el que lo preparó para ENLACE fue trasladado a otra escuela) reconoce la capacidad de su alumno: “es muy atento y ágil en sus actividades sobre todo en matemáticas”.
El joven, originario de este mismo municipio, concluyó el Bachillerato en la carrera de Computación Fiscal Contable. Se dice plenamente capacitado por Conafe para impartir los cursos, y feliz por saber que tiene entre sus alumnos al niño mejor preparado del país, a pesar de las condiciones tan precarias en las que él y su grupo trabajan a diario.
Y es que esta aula del sistema Conafe, es la única en la comunidad El Colorado.
Techado con lámina, sin aplanados, ni cortinas, el pequeño salón cuenta sólo con un pizarrón modesto y apenas dos mesitas. El sanitario está a unos pasos del salón comunitario, en medio de los nopales. No tiene inodoro ni lavabo.
Aquí acuden todos los días Carlos, David y Víctor, de cuarto, tercero y primero de primaria, respectivamente, así como Karla –hermana de Carlos–, de educación preescolar.
Durante clases, Carlos pone atención al instructor comunitario, y una vez que termina ayuda al resto de sus compañeros y les corrige sus ejercicios.
“Yo le ayudo al maestro, pues con tantos grupos que tiene, no se da abasto”, señala.
Concluidas las clases, Carlos se va a su casa, una humilde vivienda que es propiedad de sus abuelos, y que cuenta sólo con una pequeña cocina, una estancia y una recámara donde duermen los cuatro integrantes de esta familia.. Luego de comer junto con sus padres, y su hermana, de cinco años, hace la tarea, unas de las actividades que más disfruta.. Hasta ahora, nadie ha notificado a esta familia que este menor es el mejor alumno del país, pero eso no cambia en nada su vida.
“Siempre he visto que las calificaciones de mi hijo no bajan de nueve, para mí eso es lo más normal, porque su deber principal es estudiar; yo siento que él no es el más estudioso del país, creo que hay muchísimos niños que a pesar de las malas condiciones de sus escuelas –como esta–, le echan ganas”, estima Efraín, quien asegura que ayudará a su pequeño para que logre ser médico.. Para la mamá de Carlos, su mayor preocupación es que ahí no hay otra escuela, y que para seguir sus estudios, su hijo tendrá que dejarlos.
“Ayer me dijo que quiere pasar más tiempo conmigo, porque dentro de poco tiempo se va ir a estudiar a Tepetitlán, a casi una hora de camino de aquí”.
El futuro
“Quiero ser médico, porque me gusta la anatomía y la medicina, eso me permitiría ayudar a la gente para salvarles la vida, aunque eso sí, me tienen que dar dinero”.
México
“Yo creo que a mi país le hace falta mucha ayuda; estamos pobres porque los políticos se lo roban todo, ellos nada más son los que se hacen ricos”.
La política
“No me gusta la política, es un ejercicio muy sucio, yo sé cómo es eso, es de mentiras y chantajes”.
Sus papás
“Mi padre es un buen hombre y siempre me ha apoyado, mi mamá también, a los dos los quiero mucho”.
Fuente el Diario.
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